En esta segunda parte os hablaré de la pesca con este señuelo en otro tipo de escenarios, los ríos de montaña, como en mi anterior entrada daré mi particular visión sobre la pesca en este tipo de lugares.
En estos ríos la presencia de corrientes, pequeñas pozas y tablas hacen muy productivo el empleo de esta modalidad de pesca, si a todo esto le sumamos la buena población de pequeñas pero bravas pintonas y los incomparables parajes que rodean a este tipo de ríos tendremos todos los ingredientes para pasar una inolvidable jornada de pesca.
Debido a las características de estos cauces, raramente superando los 7 u 8 metros de ancho, y a la cristalinidad de sus aguas es imprescindible pescar sigilosamente y con cuidado de no espantar a las pequeñas pintonas, además si ese mismo día algún pescador ha pasado por delante de nosotros perderemos opciones de realizar capturas.
Perspectiva de un río de montaña de la Cordillera Cantábrica en el mes de julio
-Aunque en muchas zonas estos escenarios retrasan su fecha de apertura a mayo, en algunas comunidades como la mía disponemos de tramos pescables desde primeros de abril. En esta época, si el año viene normal, nos encontraremos los ríos con abundante caudal y el agua con una temperatura gélida, todo esto unido a las inclemencias de la época: frío, viento, fuertes tormentas (a veces de nieve) harán que las truchas se refugien en el fondo de las pozas y les cueste tener una mínima actividad que nos ayude a tener opciones de capturar alguna.
Deberemos pues, buscar esas zonas que den cobijo y seguridad a las pequeñas pintonas como son las pozas, los remansos entre corrientes, orillas con protección, suaves corrientes....
Para buscar a las truchas en estas zonas usaremos cucharillas del número 2, y ocasionalmente si nos encontráramos demasiado caudal, del numero 3, colores dorados y en caso de día nublado o aguas tomadas plateado.
Esta cucharilla plateada puede ser una buena opción para emplear los primeros días de la temporada, además su anzuelo simple desprovisto del arponcillo nos ayudara a devolver a las pequeñas pintonas a su medio causándoles el menor daño posible.
-Llegamos a los mediados de temporada, entre la segunda mitad de mayo y todo junio. En esta época los neveros que abastecen de agua a estos tramos van reduciendo su aporte y con ello el caudal de los ríos va disminuyendo, esto unido al aumento de temperatura hará que nos encontremos a las pintonas activas parte del día y nuestras opciones de tener una buena jornada aumenten sustancialmente, todo ello hace que esta sea la mejor época para pescar este tipo de ríos.
Durante este tiempo podremos encontrarnos a las truchas en casi todas las posturas que estos bellos escenarios nos ofrecen, nos centraremos en las entradas de las pozas y las corrientes con cierto nivel de profundidad, pues serán las posturas que mejores ejemplares nos depararán.
Las cucharillas a emplear serán tanto del número 1 para las zonas más someras como del 2 para pescar las pozas, los colores: plateados si el día es nublado, dorado si las las condiciones lumínicas son adecuadas y negras para los días que el agua esté cristalina y el sol pegue con fuerza.
Cucharilla dorada con puntos rojos del número 1, sin duda muy efectiva para pescar a partir de mediados de mayo, aunque sus tres anzuelos hacen de ella una trampa mortal para las pequeñas truchas, por ello evitaremos usarla.
-Llegamos a la época de estío, la mayoría de estos ríos cierran la temporada en julio, pero en algunas comunidades permanecen abiertos hasta el mes de septiembre. En esta época el caudal de estos ríos disminuye notablemente, esto unido a las altas temperaturas provocarán un descenso en la actividad de las pintonas, produciéndose esta con las primeras y ultimas horas del día, es de destacar en esta época la presencia de fuertes tormentas en estos ríos, si nos pilla una daremos por finalizada la jornada para no ponernos en peligro.
En estos meses buscaremos a las truchas en las zonas más movidas del río, como son corrientes de todo tipo, entradas y salidas de las pozas, y orillas con salgueras que ofrezcan protección y sombra.
Usaremos cucharillas del 0 y del 1, para los días nublados usaremos cucharillas plateadas, y para todos los demás negras y doradas.
Antes de concluir con esta entrada me gustaría fomentar el uso de cucharillas con anzuelo simple, siempre sin el arponcillo o la muerte, y es que, dado el pequeño tamaño de las truchas de estos escenarios, una cucharilla normal de tres anzuelos causa un daño irreparable, mas inclusive si devolvemos nuestras capturas de vuelta a su medio, usando una cucharilla simple sin arponcillo las posibilidades de supervivencia del pez tras devolverlo al agua aumentarán considerablemente.
La pesca a cucharilla es muy bonita, y sobre todo muy técnica, de poner el señuelo en su sitio o perder la postura o la cucharilla. Muy bien explicada la técnica, sólo se necesita echarle ganas y cogerle el tranquillo.
ResponderEliminarP.D. Así todo, nada comparado a provocar la subida del pez y clavarlo con una moscuca...