miércoles, 12 de febrero de 2014

EL REO


En esta nueva entrada os quiero hablar sobre la trucha de mar o reo, presente en gran parte de los ríos que desembocan en el Cantábrico o en la parte del Atlántico perteneciente a Galicia.
Este pez, como todas las truchas, nace en el río y pasa sus primeros meses dentro de el, pero en muchas ocasiones la falta de comida en estos ríos alcalinos les lleva a descender por el curso del río hacia el estuario o zonas de costa aledañas a la desembocadura, donde encuentran el alimento necesario para su desarrollo. Pasado un tiempo su instinto reproductor les lleva a remontar los ríos en los que nacieron, donde frezarán con otros reos o con las truchas del propio río. A diferencia de los salmones, este pez no deja de alimentarse durante el remonte mientras busca las zonas de freza, siendo por ello el objetivo de múltiples aficionados del norte, que una vez llegada la época de remonte se centran en este pez olvidando por completo a sus queridas truchas.
La época de remonte, generalmente, suele comenzar en mayo y se prolonga hasta el mes de septiembre u octubre.
Aunque ascienden por la mayor parte de los ríos cantábricos los más famosos y los que registran cada temporada un mayor número de entradas son los asturianos Narcea, Sella y Deva-Cares.
Nada más entrar al río su librea es totalmente plateada, con presencia de ocelos negros a lo largo del cuerpo, siendo más fácil de ser pescados y ofreciendo una mayor combatividad, una vez llevan un tiempo en el río su librea va pasando de plateada a amarilla, ofreciendo menor combatividad y más dificultad a la hora de ser pescados.
En este pez es muy característica la desmesurada pelea que presentan al verse prendidos del señuelo, ofreciendo múltiples saltos fuera del agua e intensas carreras aguas abajo, esto unido a su tamaño medio de entre 30-40 cms y a la complejidad que ofrece para hacer que pique a nuestros señuelos, la hacen una pieza muy codiciada por parte del pescador.
Es muy normal que durante una jornada tras este esquivo pez nos pasemos el día sin ver ni un signo de actividad por parte de ellos, activandose una vez caen las luces y va llegando la noche, mágico momento que los pescadores llamamos "sereno" y que es cuando más posibilidades tendremos de clavar un ejemplar.
Extensa tablada en el coto de Vilde, Río Deva-Cares

No hay comentarios:

Publicar un comentario